Girar una planta: cuándo ayuda y cuándo solo la mareas
Una planta colocada junto a una ventana suele mirar hacia ella. No es un fallo de disciplina vegetal: los brotes responden a la dirección de la luz y las hojas se disponen para aprovecharla. Girar la maceta puede evitar que todo el peso termine en un lado, pero no debería convertirse en una ceremonia semanal aplicada sin mirar. La pregunta útil no es «¿cada cuánto se gira?», sino «¿qué intento corregir?». Una ligera inclinación puede ser normal y hasta bonita. Un tallo que se alarga débilmente, una copa desequilibrada o una maceta que empieza a vencerse cuentan otra historia. Distingue orientación de falta de luz Si los entrenudos se alargan, las hojas nuevas son más pequeñas y el crecimiento busca la ventana con insistencia, dar vueltas al recipiente solo cambia la dirección del problema. La planta probablemente necesita una posición más luminosa dentro de lo que tolera su especie. Acercarla gradualmente al cristal puede ayudar más que repartir veinte minutos de claridad escasa po...