Qué información merece la pena guardar de la etiqueta de una planta
La etiqueta suele abandonar la maceta antes de que llegue la primera duda. Se moja al regar, estorba en el cubremacetas o acaba en la bolsa del vivero. Semanas después, una hoja cambia y solo queda un recuerdo aproximado: «era una planta de interior y pedía poca agua». No merece la pena archivar cada eslogan impreso, pero sí conservar algunos datos que ayudan a identificar la planta y a contrastar sus cuidados. Una fotografía de ambas caras de la etiqueta ocupa poco y evita convertir el nombre en una adivinanza. El nombre más preciso disponible El dato principal es el nombre botánico, normalmente formado por género y especie. Puede aparecer acompañado de un cultivar entre comillas o de un nombre comercial. Cuanto más precisa sea la identificación, más fácil será distinguir una recomendación útil de una guía destinada a otra planta con aspecto parecido. Los nombres comunes son cómodos, pero varían entre tiendas, regiones e idiomas. «Palmera de salón», «planta del dinero» o «poto» o...